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Trabajos del futuro: ¿Oportunidad o desafío?

Desde hace un tiempo, pero sobre todo en los últimos 5 años, hemos venido escuchando, cada vez con más intensidad y hasta con cierto grado de pánico, que la transformación digital va a ocasionar la eliminación de más del 50% de los puestos actuales en los próximos 5 años y casi nos podemos imaginar las calles inundadas de desempleados muriendo de hambre.


Calma, calma, que no es así. Si bien es cierto que una gran cantidad de empleos van a quedar obsoletos, también es cierto que surgirán el doble o más, de nuevas funciones y que muchas de las existentes, no van a desaparecer, mas sí se van a transformar. Ante esta situación, tenemos noticias buenas y otras no tanto, y como quiero dejar un buen sabor de boca, empezaré por las malas.


Nuestros países latinoamericanos, en general, sufren los mismos dolores:

· Educación tradicional deficiente.

· Desigualdad e inequidad.

· Ineficiente inversión en educación, cultura y formación en general.

· Baja productividad laboral.

· Falta de planificación a largo plazo.

· Alta deserción escolar.

· Pobres habilidades digitales, entre otras.


Pero, por otro lado, el hecho que Latinoamérica esté desfasada entre 10 y 15 años con respecto a los países del 1er mundo, nos brinda ciertas ventajas que depende de nosotros si sabemos aprovecharlas:

· Tenemos la oportunidad de observar el camino, los éxitos y fracasos y no cometer los mismos errores.

· Podemos adquirir o copiar productos y técnicas ya probadas, y aplicarlas con mayor eficiencia.

· Ya existe el capital humano capacitado para implementar los cambios.

· La globalización e internacionalización de las empresas, propicia la transferencia de tecnología y conocimientos, lo cual impacta directamente en la formación del capital humano de países menos desarrollados.


¿Qué pueden hacer nuestros países y cada uno de nosotros desde nuestras trincheras para montarse en esa ola de cambios vertiginosos, y no dejarse arrastrar?

Es claro que se requiere una modernización drástica de la educación, más enfocada al desarrollo de habilidades “blandas” y digitales, centrada en valores y la formación de ciudadanos globales; con inversiones importantes en programas musicales, deportivos y de emprendimiento, donde la creatividad, innovación, tecnología y relaciones humanas, sean el eje transversal de toda formación.


De aquí en adelante será muy difícil predecir con certeza las profesiones del futuro, pues el cambio es tan rápido que los chicos que están hoy en la universidad, realizarán trabajos que no existen actualmente. Por eso, es clave desarrollar estas habilidades, de manera que estén listos para adaptarse rápidamente a cualquier cambio, que tengan la capacidad de análisis y practicidad para resolver problemas desconocidos y ejecutar su solución y, sobre todo, la habilidad de realizar las tareas que ningún robot podría reemplazar, nuestras escuelas y universidades no pueden seguir desarrollando en nuestros chicos, esas habilidades que claramente pueden ser realizadas por robots.


Mientras eso pasa, las empresas tenemos que invertir en la capacitación de nuestros colaboradores, ayudarlos a desarrollar esas habilidades que no tuvieron la suerte de adquirir en su vida escolar ni universitaria, y muchas veces en su hogar; porque agregar valor siempre construye, y si después se van de tu organización, siente orgullo porque contribuiste con el desarrollo de tu país, y mientras estuvo contigo, impulsó el crecimiento de tu empresa, porque como decía Zig Ziglar: peor es que se queden en tu empresa sin habilidades ni destrezas!


Pero no depende solo de los gobiernos y empresas, el profesional debe estar consciente que requiere ser autodidacta y mantenerse actualizado. Según estudios realizados, cada 3 años perdemos el 40% de nuestros conocimientos, eso significa que a ese ritmo, en 10 años podríamos quedar totalmente obsoletos; sean o no exactas estas cifras, la lógica nos lleva a pensar que para mantenernos vigentes, debemos renovar constantemente nuestros conocimientos y mantener la mejor actitud, la más positiva, la que nos ayuda a entender que debemos desaprender y reaprender, todas las veces que sea necesario!


En conclusión, no es la primera vez que nos hemos tenido que adaptar como sociedad a cambios drásticos, la diferencia de ahora es la velocidad. Para mantenernos vigentes, debemos desarrollar habilidades digitales, analíticas, empáticas y globales, con valores y conciencia del entorno. Si no las recibimos de las instituciones tradicionales, debemos hacerlo por nuestros medios, a través de las innumerables herramientas que tenemos a nuestro alcance. Es responsabilidad de cada uno, mantenerse a la vanguardia, ser competitivo y contribuir con el desarrollo de nuestros países.


Carmen de Broce

Platino Executive Search

Panamá




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